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Cómo abandonar el hábito de Postergar en sólo un día.

¡Cambia Ahora!

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En la mayoría de las ocasiones "sabemos lo que tenemos que hacer": cumplir determinados objetivos diarios, hacer más deporte, dejar de fumar, comer menos y distinto, pero no lo hacemos. Parece que una especie de mano negra luchara contra nosotros y nos paralizara. Después acabamos sintiéndonos mal.

Pregúntate: ¿Cuántas cosas que deseabas o debías haber hecho ayer no hiciste? ¿Por qué? Muchas veces la excusa que ponemos es la falta de tiempo, pero en realidad no es cierto. El 80% del tiempo diario lo empleamos en actividades que realmente no sirven para nada.

Este hábito es tremendamente destructivo porque baja la autoestima.

¿Te imaginas cómo podría cambiar tu vida, tan sólo en una semana, si hicieras "todo lo que deseas o tienes que hacer"? Tómate el tiempo de escribirlo y te sorprenderás. Serías otra persona absolutamente diferente.

Se practicó una investigación en EEUU y se descubrió que 90 millones de personas se fijaban metas para "año nuevo" y 70 millones las había abandonado en menos de una semana. Impresionante ¿verdad?

Prácticamente todo el mundo tiene este "nocivo hábito de postergar en algún área de su vida.


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La pregunta clave es qué hay detrás, que nos está condicionando a "postergar o nos impulsa a hacer lo que queremos hacer" y la respuesta es que solo hay dos fuerzas impulsoras del comportamiento en el ser humano: el dolor y el placer. Si aprendes a manejarlas, dejarás de postergar para siempre.

Eliminar la postergación supone disponer de un poderoso propulsor hacia tus metas y sueños. Cambiará absolutamente tu destino.

Nuestra Mente siempre busca cómo "evitar el dolor y busca el placer", en este caso, lo que tiene "asociado a dolor y placer"; esto último es muy importante.

La razón por la que postergas es porque, para tu subconsciente, dejarlo para más tarde le resulta más placentero e implica menos dolor que hacer lo que debes hacer.

Por ejemplo, si postergas hacer deporte para adelgazar, tener menos estrés y mejor salud, es porque es más placentero quedarte en la cama, estar leyendo, viendo la tele, meterte en Facebook o estar con amigos (obtención de placer), a la vez que evitas el dolor que supone hacer deporte (esfuerzo, agujetas, aburrimiento).

Pero llega un día en que has engordado 10 kilos de más sobre tu peso ideal y de repente conoces a alguien maravilloso que te encanta, te atrae y te empieza a doler especialmente la imagen que tienes. En ese momento el dolor que te suponen esos kilos de más y el placer que te genera asociar como te verá esa persona con tu peso ideal, supera el dolor de hacer deporte y el placer de postergar esa actividad.

En ese momento dejas de postergar y actúas sintiendo una fuerza que te impulsa. Descubres que posees la motivación necesaria.

Actuamos cada día evitando el dolor (que cada uno tiene asociado a unas actividades concretas) y buscando el placer (asociado a otras).

Tanto cuando actúas como cuando postergas, existen ambas cosas: dolor y placer. Solo que en el caso de postergar te lleva a resultados negativos y en el caso de actuar, te lleva al "progreso".

La clave está en aprender y lograr asociar mucho más dolor al hecho de postergar y mucho más placer a hacer lo que tienes que hacer. Para ello debes ponerlo por escrito.

Veamos cómo yo lo hice para adelgazar 15 kilos en dos meses y medio.

En primer lugar, definí por escrito mis mecanismos de placer y dolor:

Dolor de adelgazar: no me gusta alternar con los demás y tomar solo agua y no poder picar frutos secos u otros aperitivos. No me gustan nada las verduras. No soporto comer sin pan. Me aburre tremendamente hacer deporte. Estoy cansada de que el físico sea tan importante.
Placer de adelgazar: sentirte mejor físicamente.

Una vez definido mi mecanismo de dolor y placer, descubrí que el dolor no era suficientemente poderoso para "impulsarme a cambiar" ni tampoco el placer asociado a adelgazar. Con ese Dolor y Placer asociados promovía la "procrastinación". Así que me tocaba cambiarlos y potenciarlos al máximo, para que mi mente se sintiera impulsada y motivada a cambiar sin esfuerzo.

Traté de ser muy dura conmigo misma, ponerme en lo peor que podría ocurrir si no cambiaba ese hábito:

Nuevo DOLOR asociado a Adelgazar: Si sigo así puedo encontrarme con otros 10 kilos en dos años; mi cuerpo se llenará cada vez más de grasa y de cantidad importante de toxinas que afectarán diariamente a mi mente y mi cuerpo, generando grandes efectos negativos: estrés, emociones negativas, problemas de salud, etc.; afectaría negativamente a mi felicidad, mi autoestima y mi relación de pareja.

Nuevo PLACER asociado a Adelgazar:

Me gustan los retos nuevos. Hace más de 10 años logré dejar de fumar, ahora puedo conseguir adelgazar usando las mismas estrategias y sin pasarlo mal, porque tengo más recursos.

Lo conseguiré en solo dos o tres meses y eso me servirá para inspirar a los demás para que se den cuenta de que los "cambios rápidos son posibles y sencillos".

Seguiré un proceso y crearé un nuevo sistema. La Dieta de la Felicidad, que logrará que la gente coma prácticamente de todo lo que le gusta (con alguna salvedad), y que a través de los alimentos logre que su mente esté más tranquila y se sienta mucho más feliz (por supuesto, con mayor salud).

Mi imagen volverá a ser la de hace unos años, me sentiré más joven y más enérgica.

¿Puedes detectar cómo el dolor y placer asociado a Adelgazar es mucho más poderoso que el dolor y el placer asociado a seguir procrastinando?

Ahí está el secreto. Ponerlo por escrito. Leerlo frecuentemente (al principio, varias veces al día). Que tu cerebro sea reprogramado para buscar a toda costa el progreso y no el freno y el sabotaje.

Entonces tu cerebro generará las emociones necesarias (deseo de comer sano, hacer deporte, salir a vender, etc.) que te llevarán a la acción y que luego te llevarán a lograr los resultados deseados.

Además, yo fui escribiendo cada pequeño progreso y lo fui celebrando. Según pasaba el tiempo, ir leyendo cada pequeño logro me proporcionaba más poder y motivación.

En mi caso, se ha cumplido todo absolutamente. Perdí el peso de forma meteórica con la propia dieta que creé, comiendo de lo que me gustaba (la dieta de la felicidad) en menos de tres meses, sin pasarlo mal, con una motivación extraordinaria y sintiéndome tremendamente empoderada con cada pequeño avance. Y mi mente desde el primer día se sintió más feliz y tranquila que nunca.

Ahora es tu turno, escribe:
1- ¿Cuál es la actividad que deseas dejar de postergar?
2- Dolor y Placer asociado a no dar el paso (No Cambiar)
3- Dolor y Placer asociado a dar el paso (Cambiar)

 

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Natividad Pérez Tapia.
Escuela JUNG. 

 

 

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